
Cuando la soledad me intimida de tal manera de parece dominarme, y cuando quiero llorar por dentro aunque por mi mejilla no resbale una sola lágrima, tan solo deseo una cosa: desaparecer.
Volver a mi mundo, y ser tan sólo parte de mí. Fijar la vista al infinito, y sentir que tengo la oportunidad de encontrarme. Vivir, pero a parte. Sentir, pero a mi manera. Pensar, pero en soledad. Ser feliz, pero sin peros.
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